A CUENTA DE LOS OTROS: LA NARANJA MECÁNICA

naranja mecanica 1

 

En la Película de Stanley Kubrick “La Naranja Mecánica” basada en el libro de Anthony Burgess del mismo título, se muestra un tramo de algunos años de vida del personaje principal, Alex, que en gran parte es narrado por él mismo, narración que realiza de manera pintoresca y con neologismos a nosotros sus “amigos”. Este film muestra en gran medida todo un sistema social que caracteriza al mundo moderno, incluyendo temas sociales tales como: política, ciencia, seguridad, moral. La intención no es un análisis profundo al respecto, sino más bien señalar y resaltar puntos de interés para preguntarse, que decidí ubicar de la siguiente manera: 1. ALEX Y SU VERSIÓN DE PASARLA BIEN, 2. LA SOCIEDAD Y SUS MECANISMOS y 3. LIBERTAD SUFRIDA Y CONTINGENTE.

 

1. ALEX Y SU VERSIÓN DE PASARLA BIEN

Alex es ciertamente una persona que tiene un modo de pasarla bien y de gozar en la vida un tanto no convencional, pues lo convencional tendría que ver tal vez con el amor, éxito, seguridad, dinero o cualquier cosa que se le ocurre al neurótico que es lo que le hace falta en la vida moderna para “ser feliz“. Este modo no convencional de pasarla bien de Alex implica un placer en mirar y causar el sufrimiento ajeno. Es evidente que Alex no se detiene ante las amenazas de la ley, pues para él lo que importa es gozar trasgrediendo la misma, no el dinero, ni los padres amorosos, ni el hogar, ni nada que usualmente se cree que a alguien lo complementaria. Y no le cabe la menor duda de que este es el modo en el que él goza, filosofía que termina impartiendo a sus compañeros: “¿Y qué harán Uds. con el dineral? ¿No tienen cuanto necesitan? Si necesitan un coche lo arrancan de los arboles, si necesitan dinero, lo toman, hermano”.

A lo largo de la película se puede uno percatar de la cantidad de neologismos empleados por Alex: Mete-saca, Gullivera, Videar, Drooguies, Tolchockear que a mi criterio dan cuenta de la manera en que transgrede el Simbólico, a tal punto que modifica el lenguaje a razón de mostrar su propio modo como distinto al establecido. Él no practica violencia, sino ‘Ultra-violencia’, no ve sino que ‘videa’.

Entre estos neologismos, así como mofas, disfraces, cantos, Alex, junto a sus compañeros: Georgie, Dim, y Pete, viven su vida al margen de la ley ultra-violentando, y satisfaciéndose de ello de una manera tan certera que puede invitar al espectador, dudoso de su propio goce, a buscarlo de la misma manera, a ser uno más de sus compañeros. No es por casualidad que aun sabiendo el horror tras los actos de Alex, no podamos sino estar de su lado durante toda la película, pues es a nosotros a quienes se dirige como sus ‘amigos’ y ante los cuales se expresa como un ‘humilde narrador’ con su discurso particularmente encantador, típico de aquel que sabe como gozar del otro.

Entonces no es sin el otro, el cuerpo del otro, y el cuerpo propio que se goza. Necesita de este otro. Esto se refleja en que nunca es su intención acabar con la vida de sus víctimas: “No había cortado ninguno de los cables principales de Dim”. De hecho, en la escena del asesinato en el instituto de salud se muestra a un Alex espantado ante el cuerpo inanimado de aquella mujer de la cual estaba gozando de sobremanera minutos atrás.

 

2. LA SOCIEDAD Y SUS MECANISMOS

naranja conductismo

 

A Alex lo entendemos como un sujeto cuyo uso del simbólico es el de violentarlo, gozarlo, entonces podría fácilmente ser señalado como un inmoral y ciertamente desde el punto de vista social en donde los ‘malchicos’ entrarían en la población de personas catalogadas irracionales e indeseables en una sociedad. Esto termina por tenerlo siempre en la mira de la ley, están a su asecho para domarlo (o al menos limitarlo) confinándolo a la cárcel para rehabilitarlo, y reintegrarlo a la sociedad convertido en un ser “racional”.

Es aquí donde los sistemas judiciales fallan, al igual que los intentos de la ciencia moderna y las técnicas conductistas para la “reformación de conducta”, pues no toman en cuenta la particularidad del sujeto, y que además hay una satisfacción mas allá de todo esto: “¿Que se les mete adentro? Estudiamos el problema, lo estudiamos hace casi un siglo pero no adelantamos nada, aquí tienes un hogar, tienes padres amorosos, no tienes mala cabeza ¿Es algún demonio que se mete dentro de ti?” dice el agente post-correctivo de Alex. Esto muestra de antemano, que su modo de tratar a los ‘malchicos’ implica un cambio de lo “irracional” mediante sus avances científicos. Un avance de la ciencia del control diría yo, o del intento de control, y un tratamiento para la sociedad más que para Alex, pues él nunca tuvo siquiera la idea de cómo era el tratamiento hasta que empezó, así como también éste está encaminado a eliminar los comportamientos indeseables sin siquiera preguntarse por la satisfacción implicada, satisfacción que no cesa ni por estar confinado a un espacio reglamentario y bajo constante observación, ni siquiera leyendo la biblia: “Leí todo acerca de los latigazos y la coronación con espinas y todo eso, y podía videarme a mi mismo ayudando e incluso haciéndome cargo de los tolchockeos y los clavos, vestido a la altura de la moda romana”.

El tratamiento conductista propicio un malestar “rápido como un tiro” y que se manifestaba “como detective que vigilara al doblar de la esquina”, así vemos que el mismo Alex se da cuenta que el tratamiento solo ejerce control sobre su conducta pero que su empuje hacia ese modo de goce sigue allí y que no cesará de buscar la manera de realizarse.

 

3. LIBERTAD SUFRIDA Y CONTINGENTE.

No fue sin un gran padecimiento con lo que Alex debió abordar la “libertad”. Era libre de prisión ciertamente, pero esclavo de sus pulsiones y del gran malestar que estas le provocaban debido al tratamiento, y que lo llevaron al punto tal de saltar por la ventana al oír la novena sinfonía de Beethoven que tanto le placía y con la cual cometía sus actos preferidos, y que actualmente se había convertido en una tortura. Sin embargo y como había mencionado con anterioridad el goce no cesa de buscar la manera de realizarse, y es así como Alex al despertar en el hospital y tras ser abordado por toda la atención y cariño del ministro con la misma sinfonía sonando, se percata de su cura, de lo que para él sería -la cura- y poder realizar sus tan añorados actos escuchando la sinfonía con el mismo placer que siempre le había causado… “mientras la música alcanzaba su clima, podía videarme a mi mismo claramente, corriendo y corriendo con pies muy ligeros y misteriosos, esculpiendo toda la cara de este mundo con mi britva corta gargantas. Vaya que estaba curado

 

Naranja vaya que estaba curado

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Autor: letrasdeblog

Psicoanalista, Escritor, entre otras cosas.

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